La Cosmogonía Personal: El Fundamento Invisible del Artist Statement
Cómo tu forma de interpretar el mundo determina qué y cómo creas
Cuando hablamos de escribir un artist statement, a menudo nos centramos en aspectos formales: claridad, estructura, extensión, tono. Discutimos qué incluir y qué omitir, cómo evitar la vaguedad poética o la densidad académica excesiva. Sin embargo, existe una dimensión más profunda y fundamental que raramente se aborda: la cosmogonía personal que sustenta toda práctica artística.
Este concepto —que trasciende lo técnico y lo formal— es la verdadera materia prima del statement. No se trata de qué materiales usas o qué estilo prefieres, sino de cómo interpretas el mundo. Y esa interpretación, lejos de ser arbitraria o puramente individual, está configurada por una red compleja de experiencias, contextos y condiciones que te han moldeado desde antes de que tomaras consciencia de ellas.
Cosmogonía: más allá del mito
Tradicionalmente, el término “cosmogonía” refiere a los relatos míticos sobre el origen del universo: cómo surgió el cosmos del caos, cómo los dioses crearon la tierra y el cielo, cómo emergió la vida. Cada cultura antigua —desde los griegos hasta los mayas, desde los nórdicos hasta los yoruba— desarrolló su propia cosmogonía: una narrativa fundacional que explicaba no solo el inicio de todo sino también el orden subyacente del mundo.
En el contexto del pensamiento artístico contemporáneo, sin embargo, la cosmogonía adquiere un significado más íntimo y operativo. Tu cosmogonía personal es tu forma particular de interpretar el mundo: el sistema —muchas veces inconsciente— de valores, creencias, sensibilidades y marcos de referencia que determina qué te llama la atención, qué te inquieta, qué consideras importante, y cómo te relacionas con lo que te rodea.
No es solo “tu punto de vista” en un sentido superficial. Es la arquitectura profunda de tu percepción: el conjunto de lentes a través de los cuales filtras la experiencia y produces significado. Y esa arquitectura no es abstracta ni universal: está profundamente enraizada en las condiciones específicas de tu existencia.
El Zeitgeist hegeliano: no creamos en el vacío
El filósofo alemán Georg Wilhelm Friedrich Hegel introdujo el concepto de Zeitgeist (espíritu de la época) para señalar que el pensamiento humano —incluida la producción artística— no ocurre en aislamiento abstracto sino que está intrínsecamente conectado con su contexto histórico y cultural. Cada época tiene su propio “espíritu”: un conjunto de ideas, valores, problemáticas y sensibilidades dominantes que moldean la forma en que pensamos, creamos y nos relacionamos.
Para Hegel, ningún filósofo, artista o pensador produce desde un punto cero absoluto. Incluso las mentes más originales están inmersas en su tiempo, respondiendo —consciente o inconscientemente— a las corrientes intelectuales, políticas y sociales que definen su contexto.
Esta idea tiene implicaciones cruciales para comprender tu práctica artística. No produces desde un vacío neutral. Tu trabajo emerge de una red de condiciones históricas, sociales, culturales, familiares y personales que configuran tu cosmogonía particular. Reconocer esto no es limitar tu originalidad sino entender las fuerzas que la posibilitan.
Las capas de tu cosmogonía personal
Tu forma de interpretar el mundo —y por lo tanto, la raíz de tu práctica artística— está configurada por múltiples capas de experiencia que interactúan entre sí:
1. Contexto religioso y espiritual
Haber nacido y crecido en una familia católica, judía, musulmana, protestante, budista, menonita, atea o agnóstica no es un dato biográfico neutro. Cada tradición espiritual porta una cosmogonía específica: una forma de entender el tiempo (cíclico vs. lineal), el cuerpo (sagrado vs. pecaminoso), la imagen (permitida vs. prohibida), el ritual (comunitario vs. íntimo), la relación con lo trascendente.
Ejemplo:
Un artista criado en tradición católica puede tener una relación profunda con la iconografía visual, el martirio como narrativa, el cuerpo sufriente como sitio de lo sagrado. Incluso si ya no practica la religión, esos esquemas permanecen como sedimento cultural que informa su sensibilidad estética.
Un artista criado en tradición judía podría tener una relación compleja con la representación figurativa (debido a la prohibición bíblica de imágenes), privilegiando en cambio la textualidad, la interpretación múltiple, el debate como forma de conocimiento.
Un artista criado en tradición musulmana puede estar profundamente marcado por la geometría sagrada, la caligrafía como forma artística elevada, la noción de belleza como reflejo de lo divino.
Un artista criado en familia atea en una sociedad religiosa puede desarrollar una sensibilidad hacia el conflicto entre fe y razón, hacia la búsqueda de sentido sin marcos trascendentales.
No se trata de determinismo: puedes rechazar, reinterpretar o subvertir estas influencias. Pero ignorar que existen es perder de vista una fuente fundamental de tu cosmogonía.
2. Contexto geográfico y territorial
Haberte criado en un entorno urbano o rural, en una gran metrópolis o un pueblo pequeño, en zona costera o montañosa, en región industrializada o agrícola —cada una de estas geografías moldea tu percepción del espacio, el tiempo, la comunidad, el ritmo.
Contrastes fundamentales:
Ciudad vs. Campo:
- La ciudad privilegia la velocidad, el anonimato, la multiplicidad, la fragmentación visual, el ruido constante
- El campo privilegia la lentitud, la comunidad reconocible, los ciclos naturales, el silencio como elemento activo
Centro vs. Periferia:
- Crecer en el centro (geográfico, económico, cultural) de un país vs. su periferia genera relaciones diferentes con la visibilidad, el acceso, la legitimación
- La periferia a menudo desarrolla estrategias de traducción, negociación y resistencia que el centro no necesita
Movilidad vs. Arraigo:
- Haber migrado múltiples veces vs. haber permanecido en el mismo lugar genera cosmogonías radicalmente diferentes sobre pertenencia, identidad, hogar
Estas experiencias espaciales no son decorativas: son constitutivas de cómo percibes, cómo te mueves, qué te llama la atención, qué te inquieta.
3. Contexto socioeconómico y educativo
Haber tenido acceso (o no) a educación universitaria, a viajes internacionales, a museos y galerías, a bibliotecas; provenir de clase trabajadora, clase media o clase privilegiada; haber experimentado precariedad económica o estabilidad financiera —cada una de estas condiciones configura qué encuentros son posibles, qué lenguajes están disponibles, qué problemáticas son visibles.
El privilegio de acceso:
Estudiar en una universidad con programa de artes visuales te expone a historia del arte, teoría crítica, terminología especializada, redes profesionales. Esto no es mejor o peor en términos absolutos, pero sí genera una cosmogonía diferente a la de alguien que es autodidacta, que aprendió en talleres comunitarios, o que llegó al arte desde otros campos.
La educación como filtro:
Lo que estudias —arte, filosofía, ingeniería, medicina— configura tu forma de pensar. Un artista con formación en biología puede tener una sensibilidad particular hacia procesos orgánicos, temporalidades no-humanas, sistemas complejos. Un artista con formación en arquitectura puede pensar espacialmente de formas que otros no. Un artista autodidacta puede tener una libertad respecto a convenciones académicas que otros deben desaprender.
La precariedad como condición:
Crear desde la precariedad económica no es solo una limitación material sino una posición epistemológica: genera conocimiento sobre fragilidad, temporalidad, valor, trabajo, que la estabilidad no produce.
4. Contexto familiar y afectivo
La estructura familiar donde creciste —nuclear, extendida, monoparental, adoptiva, institucional— y las dinámicas afectivas que la caracterizaban (cuidado, violencia, ausencia, sobre-presencia) configuran tu relación con la intimidad, la autoridad, el cuerpo, el conflicto.
Ejemplos:
Un artista que creció en familia numerosa puede tener una relación con el espacio, el ruido y la privacidad diferente a quien creció solo.
Un artista que experimentó violencia doméstica puede desarrollar una sensibilidad aguda hacia las tensiones entre superficie y profundidad, lo visible y lo oculto.
Un artista que perdió a un padre tempranamente puede tener una relación particular con la ausencia, la memoria fragmentada, los objetos como portadores de presencia.
5. Contexto histórico y político
La época en que naciste y los eventos que marcaron tu formación —dictaduras, revoluciones, guerras, crisis económicas, pandemias, movimientos sociales— configuran tu relación con la autoridad, la esperanza, el futuro, lo colectivo.
Generaciones marcadas:
Artistas latinoamericanos formados durante dictaduras militares tienen una relación con el cuerpo, la desaparición, la memoria y el archivo radicalmente diferente a generaciones posteriores.
Artistas formados durante el auge del internet y las redes sociales tienen una cosmogonía de la imagen, la viralidad, la autorepresentación distinta a generaciones analógicas.
Artistas que vivieron migraciones forzadas, desplazamientos, exilios tienen una relación con el territorio, la pertenencia, la identidad que el sedentarismo voluntario no produce.
De la cosmogonía al statement: el ejercicio del reconocimiento
Cuando te enfrentas a escribir tu artist statement, no estás simplemente describiendo qué haces o qué te interesa. Estás, consciente o inconscientemente, reconociendo el origen de tu mirada: las grietas específicas por donde tu mundo interior dialoga con lo que te rodea.
Este reconocimiento tiene varias dimensiones:
1. Identificar las fuentes
Antes de escribir, es útil preguntarte:
- ¿Qué elementos de mi contexto religioso/espiritual informan mi sensibilidad estética?
- ¿Cómo mi geografía de origen moldea mi relación con el espacio, el tiempo, el ritmo?
- ¿Qué accesos o limitaciones educativas configuraron mi lenguaje y mis referencias?
- ¿Qué dinámicas familiares moldearon mi relación con la intimidad, el conflicto, la autoridad?
- ¿Qué eventos históricos o políticos definieron mi generación y mi percepción del mundo?
No se trata de incluir todas estas respuestas explícitamente en tu statement, sino de tener claridad sobre los cimientos de tu cosmogonía.
2. Encontrar las resonancias
Una vez identificadas estas fuentes, el siguiente paso es reconocer cómo resuenan en tu trabajo:
- ¿Por qué me atrae este material específico y no otro?
- ¿Por qué esta problemática me inquieta más que otras?
- ¿Por qué trabajo de esta manera particular y no de otra?
Ejemplo:
Si creciste en una familia donde el silencio era castigo, tu interés por el sonido, el ruido, la voz —o precisamente por el silencio como elemento cargado— no es casual. Tu cosmogonía personal incluye una educación afectiva específica sobre lo audible y lo inaudible que informa tu práctica.
Si creciste en una ciudad donde la arquitectura colonial convive con edificios modernos en estado de deterioro, tu interés por la ruina, la superposición temporal, la memoria arquitectónica tiene raíces específicas en esa geografía.
3. Articular sin sobre-explicar
El statement no debe ser un psicoanálisis exhaustivo ni una autobiografía detallada. Pero sí debe dejar entrever las conexiones entre tu cosmogonía y tu producción.
Evita:
“Crecí en una familia católica conservadora en un pueblo pequeño. Mi padre era ingeniero y mi madre ama de casa. Tuve tres hermanos. En la adolescencia cuestioné la religión. A los 18 me mudé a la ciudad para estudiar arte…”
Esto es narración biográfica lineal sin conexión conceptual con tu trabajo.
Prefiere:
“Mi trabajo con textiles bordados surge de una tensión particular: crecí en un contexto donde el bordado era labor femenina doméstica, desvalorizada, invisible. Al mismo tiempo, era el espacio donde las mujeres de mi familia hablaban libremente, donde circulaban historias que no se decían en otros lugares. Esa paradoja —el bordado como sitio simultáneo de opresión y de resistencia— es el origen de mi interés por…”
Aquí mencionas contexto específico (bordado como labor doméstica) pero inmediatamente lo conectas con tu investigación artística (paradoja opresión/resistencia).
4. Reconocer las capas invisibles
Parte de tu cosmogonía opera bajo la superficie de tu consciencia. Son sensibilidades, intuiciones, rechazos o atracciones que no siempre puedes explicar completamente pero que guían tus decisiones creativas.
El proceso de escribir tu statement puede ayudarte a hacer visible lo invisible: a reconocer patrones, a identificar por qué ciertos temas te obsesionan mientras otros te resultan irrelevantes, a entender qué fuerzas moldearon tu particular forma de estar en el mundo.
La cosmogonía como autenticidad
En un campo artístico saturado, donde las tendencias circulan rápidamente y la presión por la novedad es constante, la cosmogonía personal se convierte en tu ancla de autenticidad. No en el sentido ingenuo de “ser tú mismo” como si existiera un yo esencial pre-cultural, sino en el sentido más profundo de crear desde la consciencia de tus condiciones de posibilidad.
Cuando produces arte reconociendo tu cosmogonía:
1. Evitas la imitación superficial
No copias lo que está de moda en Nueva York o Berlín si eso no resuena con tu experiencia particular. O, si lo haces, lo haces conscientemente, como acto de traducción o crítica, no como mímesis acrítica.
2. Encuentras tu voz específica
Tu combinación particular de contextos —religioso, geográfico, socioeconómico, familiar, histórico— es única. Nadie más tiene exactamente esa constelación de experiencias. Esa singularidad es tu potencial.
3. Produces conocimiento situado
Tu trabajo no pretende hablar desde ningún lugar (lo cual es imposible) sino desde tu lugar específico. Y ese lugar, lejos de limitar tu relevancia, puede conectar con otros lugares, otras experiencias, precisamente por su especificidad.
4. Desarrollas una práctica sostenible
Cuando tu trabajo surge de tu cosmogonía profunda —no de modas pasajeras ni de lo que imaginas que el mercado o las instituciones quieren— tienes motivación interna para sostenerlo en el largo plazo.
El statement como cartografía cosmogónica
Visto así, el artist statement no es un documento promocional ni un requisito burocrático. Es un ejercicio de cartografía de tu cosmogonía personal: el intento de mapear —siempre parcial, siempre provisional— las fuerzas que configuran tu mirada y, por lo tanto, tu práctica.
Cada vez que reescribes tu statement (lo cual deberías hacer periódicamente), estás refinando ese mapa. Estás identificando con mayor precisión qué capas de tu experiencia están activas en tu trabajo actual, qué nuevas influencias han entrado en juego, qué aspectos de tu cosmogonía has comenzado a cuestionar o rechazar.
El statement como documento vivo:
A los 25 años, tu cosmogonía privilegia ciertos elementos (quizás la rebeldía contra tu contexto de origen, la exploración de identidad, el descubrimiento de referentes).
A los 40, después de migraciones, pérdidas, transformaciones políticas, tu cosmogonía se ha reconfigurado. Nuevas capas se han vuelto relevantes; otras se han sedimentado.
Tu statement debe evolucionar con esa reconfiguración continua.
La intersección entre experiencia y consciencia
La frase que abre este artículo lo señala con precisión: el arte, cuando es honesto consigo mismo, siempre nace desde la intersección entre la experiencia y la consciencia.
Experiencia sin consciencia produce arte instintivo, visceral, pero que no puede articularse, defenderse, contextualizarse. Es intuición pura sin lenguaje.
Consciencia sin experiencia produce arte cerebral, teórico, pero que no resuena vitalmente. Es concepto sin arraigo.
La intersección —ese punto donde reconoces conscientemente las experiencias que te han moldeado y cómo estas informan tu producción— es donde emerge una práctica artística madura y propia.
Tu statement debe operar en esa intersección. No basta con sentir intensamente (experiencia); debes poder articular de dónde viene esa intensidad y cómo se manifiesta en tu trabajo (consciencia). Pero tampoco basta con teorizar abstractamente (consciencia); debe haber un anclaje visceral en vivencias concretas (experiencia).
Ejemplos de cosmogonías articuladas en statements
Ejemplo 1: Cosmogonía religiosa + migración
“Crecí en una comunidad menonita donde las imágenes eran consideradas vanidad pecaminosa. El arte visual no existía; solo la funcionalidad austera y la Palabra escrita. Migré a los 18 para estudiar arte, un acto de ruptura que mi familia vivió como traición. Mi trabajo surge de esa tensión irresuelta: el deseo de crear imágenes combatido por siglos de iconoclastia interiorizada. Produzco pinturas que sistemáticamente destruyo, fotografío y re-presento. Lo que exhibo no es nunca la pintura original sino su documentación: la imagen que sobrevive a su propia prohibición.”
Qué hace bien:
- Identifica fuente cosmogónica específica (menonita, iconoclastia)
- Conecta biografía (migración, ruptura) con producción (crear/destruir)
- Articula tensión conceptual (deseo vs. prohibición interiorizada)
- Explica decisiones formales (fotografía de pintura destruida) como consecuencia de cosmogonía
Ejemplo 2: Cosmogonía geográfica + clase
“Nací en la periferia industrial de São Paulo, donde la contaminación del río Tietê era hecho cotidiano. Mi padre trabajaba en una fábrica textil que vertía desechos químicos directamente al agua. Esta geografía tóxica —donde lo productivo y lo destructivo eran inseparables— moldea mi comprensión de lo que significa ‘desarrollo’. Trabajo con textiles teñidos en aguas contaminadas recolectadas de diferentes ríos industrializados de América Latina. Los colores que obtengo —impredecibles, inestables, a veces tóxicos al tacto— materializan la paradoja del progreso capitalista: su belleza superficial construida sobre destrucción ambiental y explotación laboral.”
Qué hace bien:
- Conecta geografía específica (periferia industrial) con sensibilidad estética (lo tóxico como material)
- Incorpora clase (padre obrero) sin sentimentalismo
- Teoriza a partir de experiencia (desarrollo como paradoja)
- Justifica metodología (teñir con agua contaminada) como consecuencia de cosmogonía
Ejemplo 3: Cosmogonía familiar + histórica
“Mi madre sobrevivió la dictadura militar argentina; mi padre desapareció cuando yo tenía dos años. Crecí entre silencio y fragmentos: historias nunca completas, fotografías ocultas, nombres que no se pronunciaban. Esta educación en la ausencia configura mi relación con el archivo. No me interesa la memoria como recuperación total —imposible cuando los cuerpos nunca regresaron— sino como práctica de convivencia con lo incompleto. Trabajo con documentos familiares dañados, fotografías con rostros borrados, cartas con párrafos censurados, generando instalaciones donde la ausencia tiene presencia material.”
Qué hace bien:
- Nombra trauma histórico específico sin espectacularizarlo
- Conecta experiencia familiar (desaparición, silencio) con metodología artística (archivo fragmentado)
- Teoriza la memoria sin caer en lugar común (“memoria como deber”)
- Justifica decisiones formales (documentos dañados) como necesidad conceptual, no estética
Ejercicio práctico: excavando tu cosmogonía
Antes de escribir (o reescribir) tu statement, dedica tiempo a este ejercicio de excavación:
1. Completa estas frases sin censura:
- Crecí en un contexto donde…
- En mi familia/comunidad se valoraba…
- En mi familia/comunidad se prohibía o desaprobaba…
- El primer contacto significativo que tuve con el arte fue…
- Los eventos históricos/políticos que marcaron mi formación fueron…
- Mi relación con [tema de tu trabajo] comenzó cuando…
- Me atrae [tu material/proceso] porque…
- Me incomoda o rechazo [lo opuesto a tu trabajo] porque…
2. Identifica patrones:
Lee tus respuestas. ¿Qué temas se repiten? ¿Qué tensiones emergen? ¿Qué conexiones no habías visto antes entre tu historia y tu trabajo?
3. Traza conexiones:
¿Cómo esos contextos específicos (religioso, geográfico, familiar, histórico) configuran:
- Los temas que te obsesionan
- Los materiales que eliges
- La forma en que trabajas
- Lo que quieres que tu obra haga en el mundo
4. Escribe desde ese reconocimiento:
Ahora, con consciencia de tu cosmogonía, escribe tu statement. No necesitas incluir todo explícitamente, pero cada afirmación debe estar enraizada en ese auto-conocimiento profundo.
Conclusión: El arte honesto nace desde la intersección
Tu cosmogonía personal —esa red compleja de contextos, experiencias y condiciones que configuran tu forma de interpretar el mundo— no es un accidente biográfico irrelevante para tu práctica artística. Es su fundamento invisible, la arquitectura profunda desde donde produces sentido.
Identificar esa cosmogonía no es ejercicio de narcisismo autobiográfico sino de rigor intelectual. Es reconocer que no creas desde un vacío neutral sino desde un lugar específico, histórico, situado. Y que ese lugar —con sus privilegios y limitaciones, sus accesos y exclusiones, sus posibilidades y restricciones— es precisamente lo que hace posible tu voz particular.
Cuando escribes tu artist statement desde consciencia de tu cosmogonía, dejas de producir textos genéricos que podrían describir el trabajo de cientos de artistas. Produces, en cambio, un mapa preciso de cómo tu experiencia particular del mundo genera tu forma particular de creación.
Ese es el primer paso —imprescindible, fundacional— hacia una práctica artística sólida, sostenible y profundamente propia. No porque sea más “auténtica” en algún sentido esencial, sino porque está conscientemente arraigada en las condiciones reales que te produjeron como sujeto creador.
El arte honesto —el que resuena, el que importa, el que perdura— siempre nace desde esa intersección entre la experiencia vivida y la consciencia reflexiva de cómo esa experiencia moldea lo que haces. Tu statement debe encarnar esa intersección.