Yoko Ono: El Arte Como Participación, Memoria y Esperanza
23–October 11, 2026
Más de seis décadas después de revolucionar el arte conceptual y la performance, Yoko Ono llega finalmente con su primera exposición individual en un museo del sur de California. “Yoko Ono: Music of the Mind”, inaugurada en The Broad de Los Ángeles, no representa únicamente una retrospectiva de una de las artistas más influyentes del siglo XX; constituye también una invitación urgente a reconsiderar el papel del arte como experiencia compartida, acción colectiva y vehículo para imaginar futuros posibles.
A sus 92 años, Ono continúa demostrando que su obra nunca dependió de la producción de objetos destinados a la contemplación pasiva. Desde sus primeras “Instruction Pieces” en la década de 1950 hasta instalaciones participativas como Wish Tree, su práctica ha estado orientada a transformar al espectador en protagonista. En lugar de ofrecer respuestas, propone acciones; en lugar de imponer significados, invita a construirlos colectivamente.
Esta filosofía, desarrollada dentro del movimiento Fluxus junto a figuras cercanas al pensamiento experimental de John Cage, modificó profundamente la comprensión contemporánea del arte. Ono eliminó las fronteras entre música, poesía, performance, escultura y vida cotidiana, anticipando muchas de las prácticas relacionales y participativas que hoy ocupan un lugar central en el arte contemporáneo.
La exposición reúne algunas de sus obras más emblemáticas, entre ellas los manuscritos originales de Grapefruit (1964), libro que redefinió la noción de obra artística mediante instrucciones poéticas abiertas a la imaginación del lector. También incorpora documentos relacionados con sus campañas pacifistas junto a John Lennon, incluyendo Bed Peace (1969), donde ambos transformaron una habitación de hotel en un escenario de protesta contra la guerra de Vietnam, demostrando que la acción simbólica podía convertirse en una poderosa herramienta política.
Uno de los ejes más conmovedores de la exposición es Wish Tree, instalación que recibe a los visitantes desde la entrada del museo. Inspirada en una tradición japonesa de los templos budistas, la obra invita al público a escribir un deseo y colgarlo de las ramas de un olivo. Desde su creación en 1996, esta pieza ha sido presentada en más de 250 ocasiones en distintos países, convirtiéndose en una de las obras participativas más reconocidas del arte contemporáneo.
En Los Ángeles, los cientos de mensajes escritos por los visitantes funcionan como un retrato colectivo de una ciudad marcada por profundas transformaciones sociales, desafíos ambientales y una permanente búsqueda de esperanza. Cada deseo individual se incorpora a una narrativa común donde el arte deja de ser únicamente un objeto para convertirse en un espacio de encuentro.
Quizá ninguna otra obra resume mejor la trayectoria de Ono que Cut Piece (1964), performance en la que permanecía inmóvil mientras el público cortaba lentamente fragmentos de su ropa. La pieza continúa siendo una de las reflexiones más intensas sobre la vulnerabilidad, el consentimiento, el cuerpo femenino y la violencia simbólica, manteniendo una sorprendente vigencia en el contexto contemporáneo.
La importancia de Music of the Mind trasciende el reconocimiento tardío que finalmente recibe Yoko Ono dentro del circuito museístico estadounidense. La exposición también invita a revisar una narrativa histórica que durante décadas redujo injustamente su figura al papel de compañera de John Lennon, minimizando una producción artística que influyó profundamente en generaciones posteriores de artistas conceptuales, performáticos e interdisciplinarios.
Su trabajo resulta particularmente pertinente en una época caracterizada por la polarización política, la aceleración tecnológica y la sobreproducción de imágenes. Frente a un mundo saturado de información, Ono continúa proponiendo algo extraordinariamente simple: detenerse, imaginar, participar y asumir que el arte puede comenzar con una acción tan pequeña como escribir una palabra, subir una escalera para descubrir un “YES”, o colgar un deseo en las ramas de un árbol.
En un momento histórico en el que numerosos artistas exploran la interacción, la participación y la construcción de experiencias colectivas, Yoko Ono demuestra que muchas de esas ideas ya estaban presentes en su obra hace más de medio siglo. Music of the Mind no solo celebra una carrera excepcional; confirma que las preguntas que Ono planteó sobre la paz, la imaginación, la colaboración y la responsabilidad individual siguen siendo, quizás hoy más que nunca, profundamente necesarias.





