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Sunday, March 1, 2026
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El Hombre Dentro de los Dioses: Filosofía y Forma en *Primeval Gods*(1933) de Jacob Epstein

Jacob Epstein 'Primeval Gods', 1933
Jacob Epstein 'Primeval Gods', 1933

El Hombre Dentro de los Dioses: Filosofía y Forma en *Primeval Gods* (1933) de Jacob Epstein

‘Primeval Gods’, 1933 “Un lado representa la energía ordenada y divina , y el otro el caos y las fuerzas elementales, recordando a los espectadores que el hombre existe dentro de estos poderes divinos, no por encima de ellos.”

Jacob Epstein 'Primeval Gods', 1933
Jacob Epstein ‘Primeval Gods’, 1933

 I. Introducción: Una Piedra, Dos Mundos

En 1932, Jacob Epstein regresó a un bloque de piedra Hopton-Wood que no había tocado en más de veinte años. Sobre su cara anterior había tallado, en 1910, *Sun God*: una figura frontal, erguida, monumental — símbolo de orden, energía solar y dominio divino. Ahora, por el reverso de ese mismo bloque, comenzó a tallar algo radicalmente diferente: una figura encorvada, con dos formas infantiles sobre su cuerpo, que completó en 1933 bajo el título *Primeval Gods*.

El resultado fue una obra de doble cara — como una cabeza de Jano — que no puede ser vista en su totalidad desde ningún punto único. Para ver *Sun God* hay que darle la espalda a *Primeval Gods*, y viceversa. Esta imposibilidad física no es accidental. Es filosófica.

En un lado: la energía ordenada, la luz, lo divino como principio rector. En el otro: el caos primordial, las fuerzas elementales, la procreación, la vida antes del orden. Juntos, los dos relieves articulan una de las preguntas más antiguas de la humanidad: ¿cuál es el lugar del ser humano en el universo? La respuesta de Epstein es inequívoca. El hombre existe *dentro* de estas fuerzas — no por encima de ellas.

 II. El Material Como Argumento: La Piedra que Dicta

Para comprender *Primeval Gods*, es necesario entender primero la filosofía material de Epstein. En la década de 1910, Epstein se convirtió en una figura central del movimiento de “talla directa” en Gran Bretaña, un enfoque que enfatizaba la “verdad a los materiales”, en el cual los escultores trabajaban directamente con la piedra, utilizando sus cualidades naturales en lugar de hacer modelos previos en cera o arcilla.

Esta no era simplemente una elección técnica. Era una declaración ética. La talla directa implicaba que el escultor no imponía su voluntad sobre la materia: la escuchaba. El material guiaba la forma. La piedra dictaba la escultura.

Volver al mismo bloque de Hopton-Wood después de dos décadas refuerza este principio con una dimensión temporal que la teoría no puede capturar: la piedra no había cambiado. El hombre sí. Lo que *Primeval Gods* añade al reverso de *Sun God* no es una negación de lo anterior, sino su complemento necesario — como si el bloque hubiera esperado que Epstein madurara lo suficiente para tallar el otro lado de la verdad.

Durante la década de 1930, estimulado por el renovado interés de Henry Moore y sus contemporáneos en la talla directa, y cada vez más afectado por críticos que consideraban la talla superior al modelado, Epstein emprendió una sucesión de grandes esculturas de temas simbólicos: *Genesis* (mármol, 1929-30), *Primeval Gods*, tallado en el reverso de su relieve *Sun God* de 1910 (piedra Hopton-Wood, 1931-33), *Behold the Man* (1934-35), *Consummatum Est* (alabastro, 1936), *Adam* (alabastro, 1938-39) y *Jacob and the Angel* (alabastro, 1940-41). Estas obras sin encargo perpetuaban, por un lado, la tradición monumental del siglo XIX, y por el otro, desafiaban las interpretaciones tradicionales de temas religiosos y de carga sexual.

El dato de que estas obras fueron realizadas *sin encargo* es fundamental. Epstein no respondía a ningún cliente, ninguna institución, ninguna audiencia predeterminada. Respondía a una necesidad interna de articular, en piedra, preguntas que la modernidad no podía responder.

 III. La Dualidad Cósmica: Orden y Caos como Estructura Filosófica

*Primeval Gods* representa una figura encorvada — un dios primordial masculino — que sostiene dos formas infantiles sobre su cuerpo. Frente a la verticalidad soberana del *Sun God*, esta figura se dobla, se acerca a la tierra, se humaniza en su peso. No es una figura de dominio: es una figura de carga.

Al añadir otro bloque de piedra del mismo ancho y largo en la parte posterior de *Sun God* y tallar en él el masivo relieve de *Primeval Gods*, Epstein proporcionó al espectador un dúo de perfiles — como una cabeza de Jano — de dos percepciones diferentes. Aunque sin divorciarse completamente del concepto de la dominación masculina, Epstein se propuso expresar, como segundo perfil, una perspectiva diferente: lo que podría denominarse “una percepción bíblica de la procreación”, en la que había colaboración de los sexos para procrear. Produjo un grupo familiar que tituló *Primeval Gods* y que, declaró, había completado en tres meses.

Esta dualidad no es simplemente formal. Es cosmológica. Epstein estaba construyendo, en piedra, un modelo del universo: un lado iluminado, solar, ordenado — el cosmos como lo conciben las tradiciones religiosas que colocan a la deidad por encima de la materia. Y un lado oscuro, primordial, generativo — el cosmos tal como lo conocen las tradiciones que ven en la naturaleza una fuerza anterior a cualquier dios antropomórfico.

La filosofía implícita es de una humildad radical. Si el *Sun God* podía leerse — como lo hicieron algunos contemporáneos — como una afirmación del poder humano sobre la naturaleza, *Primeval Gods* desmonta esa lectura desde adentro. El ser humano no está por encima del orden ni por encima del caos. Está contenido en ambos. Es, al mismo tiempo, criatura del sol y criatura de la tierra.

 IV. Las Fuentes: Egipto, África y la Construcción de un Lenguaje Universal

Epstein no llegó a esta filosofía en el vacío. La construyó a partir de un conjunto de influencias que sus contemporáneos europeos, atrapados en la tradición clásica grecolatina, no podían o no querían ver.

Epstein fue influenciado por las técnicas e imágenes utilizadas en las tallas del antiguo Egipto, África Occidental y Oceanía, que coleccionaba. En su época, su representación de la sexualidad, así como las formas simplificadas de sus monumentales tallas de figuras, suscitaron tanto admiración como críticas intensas, lo que limitó sus oportunidades de encargos públicos.

Esta síntesis de tradiciones no occidentales era, en el contexto del modernismo británico, un acto político además de estético. El primitivismo proporcionó a los artistas una forma de criticar las tradiciones estancadas de la pintura europea. El uso del arte primitivo de formas más simples y figuras más abstractas difería significativamente de los estilos tradicionales europeos de representación, y artistas modernos como Gauguin, Picasso y Matisse usaron estas formas para revolucionar la pintura y la escultura.

Para Epstein, sin embargo, la apropiación de formas no occidentales no era decorativa ni meramente formal. Era filosófica. Las culturas egipcia, africana y oceánica compartían, según su lectura, una comprensión del ser humano como parte de un sistema cósmico mayor — no como su centro ni su dueño. *Primeval Gods* es, en este sentido, una escultura construida desde esa comprensión.

La monumentalidad de la figura, su frontalidad simplificada, su escala que supera el cuerpo humano: todos estos elementos remiten a tradiciones donde la escultura no representa al individuo sino a las fuerzas que lo contienen. El ser humano es pequeño frente a esas fuerzas. La escultura lo recuerda.

 V. El Contexto Histórico: 1933 y la Crisis de la Modernidad

*Primeval Gods* se completó en 1933. No es un dato menor. En ese año, Adolf Hitler ascendió al poder en Alemania. El fascismo avanzaba por Europa. La promesa ilustrada del progreso racional — la idea de que la humanidad, armada de ciencia y razón, podría construir un mundo mejor — comenzaba a mostrar sus fracturas más profundas.

Después de una pausa de casi veinte años, Epstein regresó a la escultura *Sun God* y comenzó, en 1932, a tallar un nuevo relieve en el lado posterior del bloque: una figura encorvada con dos formas infantiles sobre su cuerpo, titulada *Primeval Gods*.

¿Por qué en ese momento? ¿Por qué volver a ese bloque precisamente en los años en que la modernidad comenzaba a mostrar sus contradicciones más violentas? La respuesta está en la filosofía de la obra misma. En un mundo que celebraba el dominio humano — sobre la naturaleza, sobre otros pueblos, sobre el futuro — *Primeval Gods* proponía lo contrario: que el ser humano no domina. Que existe *dentro* de fuerzas que lo preceden y lo exceden.

Esta era también una respuesta personal. Estas obras sin encargo perpetuaban la tradición monumental del siglo XIX y, al mismo tiempo, desafiaban las interpretaciones tradicionales de temas religiosos y de carga sexual. Epstein era un outsider: judío de origen polaco en Gran Bretaña, artista cuyas obras habían sido mutiladas por presión pública, escultor que nunca recibió el apoyo institucional que merecía. Su humildad cosmológica era también una humildad biográfica: él también sabía lo que significaba existir dentro de fuerzas que no controlaba.

 VI. La Herencia: *Primeval Gods* y la Generación Siguiente

La obra de Epstein definió fundamentalmente dos períodos del modernismo británico: la década de 1910, cuando realizó la escultura radical de la era de las máquinas con *The Rock Drill*, y la de 1930, cuando grupos de figuras monumentales como *Primeval Gods* conectaron con una generación más joven de escultores británicos.

Esa conexión con Henry Moore, Barbara Hepworth y sus contemporáneos no fue solo formal. Fue filosófica. Moore también buscaba, en sus figuras reclinadas y sus formas orgánicas, una comprensión del ser humano como parte del paisaje — no como su conquistador. La escultura temprana de Moore, en gran parte desconocida para el público general, permite explorar la evolución de elementos temáticos y formales en su obra y su respuesta continua a diferentes materiales, incluyendo su énfasis en la talla directa y el necesario equilibrio entre la abstracción y lo que él llamó el “elemento psicológico humano”.

*Primeval Gods* fue, en este sentido, un puente. Entre el siglo XIX y el XX. Entre el arte occidental y las tradiciones no occidentales. Entre la celebración modernista del dominio humano y una comprensión más antigua, más humilde, de la condición humana.

 VII. La Obra Hoy: Ubicación, Conservación y Legado

*Relief: Obverse: Sun God (1910); Reverse: Primeval Gods (1933)*, de Sir Jacob Epstein (1880-1959), es una obra en piedra Hopton-Wood que mide 213.4 × 198.1 × 35.6 cm y pesa 2,766 kilogramos. Se encuentra actualmente en el Metropolitan Museum of Art de Nueva York, donada en 1970 por Kathleen Epstein y Sally Ryan, dentro de la colección del Departamento de Arte Moderno y Contemporáneo.

Una versión también está en exhibición en la Tate Britain de Londres, donde forma parte del display permanente dedicado a la obra de Epstein. Una fotografía histórica de James Jarché, publicada en el *Daily Herald* el 25 de abril de 1933, muestra a Epstein junto a *Primeval Gods* en las Leicester Art Galleries, documento que atestigua la recepción contemporánea de la obra.

 VIII. Conclusión: Una Escultura que Nos Recuerda Nuestro Lugar

*Primeval Gods* no es una obra cómoda. No celebra al ser humano. No lo eleva. Lo sitúa.

En un lado, el sol: orden, energía divina, la aspiración hacia lo absoluto. En el otro, la tierra: caos, generación, las fuerzas anteriores a toda civilización. Y el ser humano, en el centro de esa tensión irresoluble, existiendo — no dominando, no trascendiendo, sino simplemente existiendo — dentro de poderes que lo contienen.

Esta es la filosofía de Epstein. No es pesimismo. Es precisión. Es la misma verdad que las tradiciones egipcias, africanas y oceánicas habían articulado durante milenios, y que la modernidad occidental había tratado de olvidar en su afán de progreso y control.

En 1933, mientras Europa se precipitaba hacia una de sus mayores catástrofes, Jacob Epstein tallaba en piedra un recordatorio: que la grandeza humana no consiste en elevarse por encima de las fuerzas naturales, sino en aprender a existir con dignidad dentro de ellas.

*Primeval Gods* sigue siendo, casi un siglo después, una de las esculturas más filosóficamente honestas del arte moderno.

 Referencias

– Metropolitan Museum of Art, Nueva York. *Relief: Obverse: Sun God (1910); Reverse: Primeval Gods (1933)*. Object Number: 1970.59. Curatorial Department: Modern and Contemporary Art.

– Tate Britain, Londres. *Sir Jacob Epstein: Sun God (verso: Primeval Gods) 1910, 1931–1933*. Display permanente, Duveen Galleries.

– National Portrait Gallery, Londres. Fotografía de James Jarché para el *Daily Herald*, 25 de abril de 1933. NPG x88293.

– Artware Fine Art / Oxford Dictionary of National Biography. *Portrait of Sir Jacob Epstein 1880–1959*.

– Wikipedia. *Jacob Epstein*. Última actualización: 2026.

– Silberstein, Rachel. *The “Aryan Sun” Phenomenon in the Sculpture of Jacob Epstein*. Academia.edu, 2025.

– TheArtStory.org. *Primitivism Movement Overview*.

– Wikipedia. *Primitivism*. Última actualización: 2026.

– Dallas Museum of Art / Yale University Press. *Henry Moore: Sculpting the Twentieth Century*. 2001.

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