El arte concreto

Mario Carreño (1913-1999)

Auguste Herbin (1882-1960)

Contra Compositie, 1924, Theo van Doesburg En francia mientras corría el año 1930, el pintor Theo van Doesburg (1863-1931) daba a conocer su Manifieste sur l’art concret en el que, entre otras cosas, establecía las diferencias entre el arte concreto y otras formas de abstracción. Además escribió algunas de las palabras más definitorias de ciertos aspectos fundamentales de este movimiento: “La obra de arte no debe recibir nada que provenga de las propiedades formales de la naturaleza o de la sensualidad o sentimentalismo, puesto que un elemento pictórico no tiene más significado que él mismo y, por lo tanto, el cuadro no tiene otro significado diferente”.
El arte concreto viene a ser algo así como la geometría del pintor, que construye sus cuadros partiendo de las más elementales formas geométricas que luego pasa a rellenar con colores planos. Estableciendo así una muy interesante relación de forma-color que nada tiene que ver con el mundo visible que puebla nuestro entorno.
En la llamada pintura concreta, como en otras formas del llamado arte abstracto, su valor estético reside, entre otros aspectos, en que ella misma crea su propia razón de ser sin necesidad de elementos ajenos. La sensibilidad pura se manifiesta mediante líneas y colores. Es una expresión plena de valores propios que no toma ropajes prestados para conducirnos en ese viaje eterno donde la belleza se nos muestra a través de las formas puras.
Este es un arte, que como tantos otros, se constituyó en un arte puente, pues dio pasos y libertades creativas para proseguir en la búsqueda de nuevos caminos en la aventura plástica.
Roberto J. Cayuso