Van Gogh

Hablar de Vincent van Gogh, es hablar de pasión seducción, locura y frenesí en sus pinturas. Hijo de una familia hondamente humilde, Van Gogh, lleva el nombre de su hermano mayor, descendiente primogénito, muerto al nacer. Vincent no es Vincent. Vincent es una réplica de Vincent. Él sumergió su identidad en la oscuridad de la noche.

Van Gogh, como artista tuvo que enfrentar una lucha con la nueva técnica de la fotografía que lo muestra todo. A él le quedan las opciones representativas de su mundo íntimo, y el diálogo delirante que mantiene con sus colegas, con quienes vive relaciones heridas.

Por lo que comunicarse es la ilusión de este solitario. A través  de el lienzo todas sus impresiones; con el pincel exhibe su esencia  y persona. No obstante uno de sus deseos fue vivir en una comuna con maestros de la pintura. Y a su manera la formó entre sus obras. Viven con él los grandes, los mejores: Gauguin, Toulouse Lautrec, Monet, Doré, Millet, Eisen. De igual forma están en sus trazos, motivos, color; siempre el color.

Un diario de sus desequilibrios mentales recorre su colección. La rabia del trazo. Simbolizarse disminuido. Mostrar la decrepitud de su tristeza. Aplastar el cielo de un brochazo. Perderse en las estrellas que se hunden. Atrapar la mirada en un pasillo del sanatorio. Habitar la pobreza. Vincent pinta en simultánea los diálogos con sus mundos interior y exterior, la noche, el cielo, la realidad, los campesinos, su propia imagen, las relaciones muertas con el padre y con la iglesia; con el amor. Él busca un destinatario, un espectador que lo descifre.

Su obra “Ramas de almendro en flor (1890)” es un legado amoroso a su sobrino, el nuevo heredero de su identidad, Vincent van Gogh III; obra de colores pastel y brotes de vida, es la pintura de la nueva destrucción de su identidad. La discusión se entabla con la fuerza de los colores más suyos, amarillo, azul, verde, con sus trazos bravos, con un viento azul que en “la noche estrellada (1889)” y en su “autorretrato”, del mismo año, barren la realidad en un vuelo hacia la muerte.