Gego: Gertrud Goldsmidt (1912-1994)
Gego (Gertrud Goldschmidt): Arquitectura del vacío, poética de la línea. Artistas venezolanos
Gertrud Goldschmidt, conocida internacionalmente como Gego, es una de las figuras más singulares y profundas del arte moderno latinoamericano. Nacida en Hamburgo, Alemania, y radicada en Venezuela desde finales de los años treinta, Gego desarrolló una obra que transformó radicalmente la comprensión de la línea, el espacio y la estructura en el arte contemporáneo.
Formada como arquitecta en Stuttgart, su pensamiento visual nunca se desligó del rigor estructural. Sin embargo, su obra se aleja deliberadamente del objeto cerrado para entrar en una dimensión poética, inestable y abierta: una arquitectura del aire, donde la línea no delimita, sino que vibra.
De la arquitectura al espacio vivo
Gego no utilizó la geometría como sistema de orden, sino como campo de exploración. Su formación técnica le permitió dominar la estructura, pero su sensibilidad la llevó a subvertirla. Frente al legado rígido del constructivismo, Gego introdujo lo que ella misma denominó una “geometría sensible”: una estructura que respira, que se quiebra, que no se impone sino que se deja atravesar por la mirada.
Sus famosas Reticuláreas —instalaciones compuestas por redes de alambre suspendidas en el espacio— no son esculturas en el sentido tradicional, sino dibujos tridimensionales que ocupan el aire. En ellas no existe un centro ni un límite; la obra es una trama infinita que se extiende en todas direcciones, como una metáfora del pensamiento y del tiempo.
La línea como pensamiento
Para Gego, la línea no era un borde ni una frontera, sino una entidad viva. En su obra, la línea tiembla, se superpone, se entrelaza y se pierde. No encierra formas: las sugiere. No describe objetos: produce relaciones.
Esta concepción la separa del arte geométrico tradicional. Mientras la abstracción moderna buscaba la perfección, Gego introduce la fragilidad, el error, la inestabilidad. Cada retícula es distinta; ninguna es idéntica a otra. Como los vínculos humanos, como la memoria, como el lenguaje.
Retícula, cuerpo y ciudad
En obras como Contemplando la ciudad (1984), Gego conecta directamente sus estructuras con el paisaje urbano. La ciudad aparece como una red de tensiones invisibles: trayectorias, desplazamientos, superposiciones. La retícula deja de ser una forma abstracta y se convierte en un mapa emocional del habitar.
Sus estructuras no se miran desde afuera: se atraviesan. El espectador se convierte en parte de la obra, atrapado dentro de una arquitectura sin muros, donde el cuerpo dialoga con la transparencia.
Docencia y legado
Gego fue también una figura clave en la educación artística venezolana. Fue profesora de diseño en la Universidad Central de Venezuela y en el Instituto Neumann, influyendo decisivamente en generaciones de artistas, diseñadores y arquitectos.
Su pensamiento no separaba arte y vida, estructura y emoción, técnica y poesía. Para ella, crear era una forma de pensar el mundo.
Más allá de la escultura
Aunque suele clasificarse como escultora, Gego excede cualquier categoría. Su obra pertenece tanto al dibujo como a la arquitectura, tanto a la instalación como a la poesía visual. Es una artista del entre: entre lo sólido y lo invisible, entre lo matemático y lo orgánico, entre lo moderno y lo profundamente humano.
En una época dominada por certezas formales, Gego nos enseñó que la verdadera estructura no es la que encierra, sino la que conecta.
Gego hoy
A través de exposiciones, catálogos y la labor de la Fundación Gego, su obra continúa revelando una verdad esencial:
que el espacio no es vacío,
que la línea no es límite,
y que el arte, cuando es profundo, se convierte en una forma de pensar con el cuerpo.















