
La normalización de la ficción: poder simbólico, cultura visual y arte contemporáneo en HyperNormalisation
Ellos saben que nosotros sabemos que mienten
Adam Curtis (2016)
Roberto Rosique
Hace diez años, Adam Curtis (2016)1 sacó al aire un documental denominado HyperNormalisation, un término acuñado por el antropólogo Alexéi Yurchak (2005), 2 en el que describe la paradoja de un sistema social y político que todos saben que está en crisis o es ficticio, pero que, al mismo tiempo, todos aceptan y reproducen como si fuera normal. Esa “normalidad artificial”
1 Es un documentalista británico y escritor, conocido por sus ensayos audiovisuales producidos para la BBC. Su obra combina archivo histórico, narración crítica y montaje experimental para explorar las conexiones entre política, economía, psicología y cultura contemporánea. Entre sus trabajos más influyentes se encuentran The Century of the Self (2002), The Power of Nightmares (2004), Bitter Lake (2015) y HyperNormalisation (2016), en el que cuestiona las ficciones colectivas que sostienen el orden social y político. 2 Yurchak, A. (2005). Everything was forever, until it was no more: The last Soviet generation. Princeton University Press.
se vuelve más real que la realidad misma, porque las personas continúan actuando dentro de ella sin alternativas visibles, consolidando una ficción colectiva que organiza la vida cotidiana, en la que revela estructuras ocultas y abre la caja de Pandora del neoliberalismo; nos invita a comprender en qué lugar de la historia nos encontramos. A pesar del tiempo transcurrido, su contenido no ha perdido vigencia: sigue permitiendo corroborar el engranaje de un sistema del que no podemos liberarnos con facilidad.
Los tiempos convulsos actuales invitan a reflexionar sobre esa narrativa fílmica, cuya correlación con la realidad sociopolítica resulta innegable. Intento ponerla en diálogo con el arte, del que tampoco queda exento: ¿de qué manera se relacionan ambos campos y cómo podemos, a través de este recurso, revertir algunas de las consecuencias de esa ficción normalizada? El propósito es abrir grietas en ella, producir conciencia, generar preguntas y mantener viva la posibilidad de lo inesperado. En este sentido, el arte, en diálogo con Curtis, se convierte en un dispositivo para restituir lo real frente a la simulación.
El documental de Adam Curtis constituye una de las reflexiones audiovisuales más incisivas sobre las transformaciones políticas, culturales y simbólicas que configuran la realidad contemporánea. A través de una narración fragmentaria basada en material de archivo, Curtis analiza cómo, desde la década de 1970, los sistemas de poder —políticos, económicos y tecnológicos— han optado por construir relatos simplificados de la realidad para gestionar su creciente complejidad. Estos relatos, aunque reconocidos como artificiales, han sido aceptados colectivamente como normales, dando lugar al fenómeno denominado “hipernormalización”.
Uno de los aspectos más relevantes del documental es su análisis del colapso de las narrativas políticas tradicionales. Curtis muestra cómo los Estados, ante la imposibilidad de controlar procesos económicos y sociales cada vez más complejos, sustituyeron la acción política real por la gestión de imágenes, emociones y discursos. Esta sustitución ha generado una política basada en la simulación, donde la estabilidad aparente se mantiene mediante ficciones consensuadas que ocultan conflictos estructurales no resueltos.
Otro eje central del documental es la centralidad de los medios de comunicación y la cultura visual en la construcción de la realidad contemporánea. Curtis evidencia cómo las imágenes, los datos y los relatos mediáticos no solo informan, sino que producen realidad, moldeando la percepción colectiva del mundo. En este contexto, la información deja de funcionar como conocimiento crítico y se transforma en un flujo continuo que genera desorientación, ansiedad y pasividad social.
Asimismo, HyperNormalisation aporta una reflexión fundamental sobre el poder simbólico, entendiendo este como la capacidad de imponer una visión del mundo que es aceptada como natural. Esta idea conecta con teorías sociológicas contemporáneas, como las de Pierre Bourdieu, al mostrar cómo la dominación actual opera menos por coerción directa y más por la internalización de narrativas que estructuran el pensamiento y la experiencia cotidiana. El documental revela cómo el ciudadano contemporáneo habita un sistema que reconoce como fallido, pero del cual no logra desprenderse.
Otro aspecto clave es la representación de un estado de crisis permanente, caracterizado por la fragmentación del sentido, la pérdida de referentes ideológicos y la incapacidad de imaginar futuros alternativos. Curtis no propone soluciones ni proyectos utópicos; su objetivo es evidenciar la lógica de un presente bloqueado, donde la conciencia crítica no conduce necesariamente a la transformación. Esta condición resulta especialmente significativa para comprender fenómenos actuales como el desencanto político, la polarización social y la expansión de discursos simplistas o populistas.
El aporte principal de este testimonio visual a la realidad contemporánea radica en su capacidad para hacer visible lo invisible: los mecanismos simbólicos que sostienen un sistema en crisis. El documental funciona como una cartografía crítica del presente, que no busca ordenar el caos, sino exponerlo en toda su complejidad. De este modo, invita al espectador a cuestionar las narrativas que estructuran su percepción del mundo y a reconocer el papel activo que desempeña en la reproducción de estas ficciones.
En términos generales, HyperNormalisation no es únicamente un documental político; es sobre todo una herramienta crítica para comprender la condición contemporánea. Su valor reside en ofrecer un diagnóstico lúcido del presente, revelando cómo la normalización de la ficción se ha convertido en una estrategia central del poder, y cómo esta lógica atraviesa la política, la cultura, los medios y la experiencia cotidiana. En un contexto marcado por la incertidumbre y la saturación informativa, el documental aporta una clave fundamental para pensar críticamente la realidad en la que vivimos.
HyperNormalisation y la sociología del arte: poder simbólico, campo artístico y crítica contemporánea
Adam Curtis ofrece en el documental un marco analítico especialmente útil para la sociología del arte, al revelar los mecanismos simbólicos mediante los cuales se construye y naturaliza la realidad contemporánea. Aunque el filme no aborda el arte de manera explícita, sus planteamientos permiten comprender de forma crítica el funcionamiento del campo artístico, sus estructuras de poder y los procesos de legitimación cultural que lo atraviesan.
Uno de los aportes fundamentales del documental es su análisis del poder simbólico, entendido como la capacidad de imponer relatos que organizan la percepción colectiva del mundo. Desde la sociología del arte, y en particular desde la teoría de Pierre Bourdieu, el arte constituye un espacio privilegiado de producción simbólica, donde agentes como artistas, críticos, curadores, museos y mercados disputan el control del significado y del valor cultural. HyperNormalisation permite observar cómo estos relatos no solo describen la realidad, sino que la producen, estableciendo marcos de interpretación que se aceptan como naturales incluso cuando su carácter artificial es evidente.
El documental también resulta esclarecedor para pensar el campo artístico como un sistema potencialmente hipernormalizado. En términos bourdieusianos, el campo del arte funciona mediante reglas específicas que organizan el acceso al reconocimiento y al prestigio simbólico. Curtis muestra cómo, en la sociedad contemporánea, muchos sistemas continúan operando a pesar de ser reconocidos como fallidos, debido a la ausencia de alternativas imaginables. Esta lógica puede trasladarse al ámbito artístico, donde prácticas críticas e institucionales coexisten en una dinámica que reproduce el sistema incluso cuando lo cuestiona. El arte crítico, en este contexto, corre el riesgo de convertirse en un gesto esperado y neutralizado.
Asimismo, el documental contribuye a reflexionar sobre la tensión entre autonomía y cooptación institucional, uno de los problemas centrales de la sociología del arte contemporáneo. El documental evidencia cómo el poder actual no necesita censurar la crítica, sino que puede integrarla dentro de sus propios marcos simbólicos. De manera análoga, el campo artístico absorbe discursos críticos a través de museos, bienales y mercados, transformándolos en capital simbólico. Esta dinámica plantea interrogantes sobre la eficacia política del arte y sobre los límites reales de su capacidad transformadora.
Otro aspecto relevante es la relación entre habitus, percepción y gusto, conceptos fundamentales en la sociología del arte. Curtis muestra cómo la percepción de la realidad está estructurada por marcos culturales invisibles que condicionan lo que se considera pensable o imaginable. De modo similar, el gusto artístico y la comprensión del arte contemporáneo están mediados por disposiciones sociales que determinan qué estéticas son reconocidas como legítimas y cuáles permanecen excluidas. El documental ayuda a entender cómo estas disposiciones se reproducen y naturalizan, reforzando jerarquías culturales bajo la apariencia de libertad creativa.
En suma, el ensayo fílmico permite repensar el rol social del artista en la contemporaneidad. Al igual que Curtis, muchos artistas ya no se presentan como creadores de objetos estéticos autónomos, sino como productores de cartografías simbólicas que revelan redes de poder, sistemas de control y estructuras invisibles. Desde la sociología del arte, esta transformación implica un desplazamiento del valor estético hacia el valor crítico y cognitivo de la obra, aunque no exento de tensiones con las instituciones que legitiman dichas prácticas.
En conclusión, HyperNormalisation constituye una herramienta teórica valiosa para la sociología del arte al ofrecer una lectura estructural de la realidad contemporánea que permite analizar el campo artístico como un espacio atravesado por relaciones de poder simbólico, procesos de normalización y crisis de la crítica.
HyperNormalisation y su relación con el arte contemporáneo
El documental ofrece, por otro lado, un marco interpretativo fundamental para comprender muchas de las dinámicas conceptuales, estéticas y críticas del arte contemporáneo. A partir del concepto de “hipernormalización”, tomado del antropólogo Alexéi Yurchak, bajo esa premisa Curtis describe una situación histórica en la que los sistemas políticos, económicos y mediáticos continúan funcionando sobre relatos simplificados y ficciones evidentes, aceptadas colectivamente ante la imposibilidad de imaginar alternativas reales. Esta lógica de simulación y colapso simbólico se refleja de manera directa en numerosas prácticas artísticas actuales.
El arte contemporáneo comparte con HyperNormalisation una profunda desconfianza hacia los relatos oficiales del poder y hacia las narrativas de progreso, estabilidad y transparencia. Muchas obras no buscan representar la realidad de forma mimética, sino poner en evidencia la artificialidad de los discursos dominantes, ya sean políticos, mediáticos o económicos. En este sentido, el arte opera como un dispositivo crítico que revela cómo la realidad contemporánea está mediada por imágenes, datos y ficciones que sustituyen la complejidad del mundo por modelos simplificados y emocionalmente eficaces.
El documental también permite comprender la centralidad de la imagen y el espectáculo en la cultura actual, aspecto clave del arte contemporáneo. Curtis muestra cómo el poder actúa cada vez más a través de la gestión de imágenes, emociones y percepciones, lo que conecta con prácticas artísticas basadas en el uso de archivos, material audiovisual, apropiación de imágenes mediáticas y estrategias de montaje. El arte contemporáneo no solo utiliza estos lenguajes, sino que los somete a una lectura crítica, revelando sus mecanismos de producción y manipulación simbólica.
Desde una perspectiva sociológica cercana a la de Pierre Bourdieu, el testimonio de Curtis evidencia el funcionamiento del poder simbólico, entendido como la capacidad de imponer visiones del mundo que son aceptadas como naturales. El campo del arte contemporáneo no está exento de estas dinámicas: museos, bienales y mercados artísticos participan también en la construcción de relatos legitimadores. El documental ayuda a problematizar el papel del arte crítico, planteando la tensión entre denuncia y cooptación institucional, una cuestión central en los debates actuales sobre la eficacia política del arte.
Asimismo, la atmósfera de ansiedad, fragmentación y pérdida de sentido que atraviesa la hipernormalización se manifiesta en muchas estéticas contemporáneas. Instalaciones inmersivas, narrativas discontinuas, obras basadas en el exceso de información o en el colapso visual expresan un estado de crisis estructural, más que una voluntad de ofrecer soluciones. El arte contemporáneo, al igual que el documental, no pretende clarificar el mundo, sino hacer visible su complejidad, contradicción e inestabilidad.
En este contexto, el artista adopta un rol cercano al del analista o cartógrafo: no propone utopías cerradas, sino que mapea redes de poder, sistemas de control y flujos simbólicos que configuran la experiencia contemporánea. HyperNormalisation refuerza esta concepción del arte como una forma de pensamiento crítico visual, capaz de generar conciencia sobre los mecanismos invisibles que estructuran la realidad.
En conclusión, HyperNormalisation constituye una herramienta teórica clave para comprender el arte contemporáneo como una práctica situada en un mundo dominado por la simulación, la hipermediación y la crisis de los grandes relatos. Su valor reside en ofrecer un diagnóstico lúcido del presente que permite repensar el papel del arte no como solución, sino como espacio de resistencia simbólica, cuestionamiento crítico y reflexión colectiva.
Enero, 2026

